Jueves 5/11, 20:00 horas: convocatoria a la ciudadanía para constituir algo, no distingo si partido político, plataforma, movimiento, agrupación de electores...
O ni siquiera eso, pienso después de la convocatoria, sino tantear si hay suficiente indignación, hartazgo, cansancio del actual gobierno municipal como para hacer sitio a otra alternativa política más. O yendo más lejos: constituir LA alternativa.
La convocatoria estaba prevista para el mismo día de la semana anterior, pero la tragedia de Urda truncó la campaña electoral vigente, se suspendieron todos los actos políticos menos los de VOX, que ni los machotes ni las mujeronas lloran. (Y si el plato es de buen gusto rebañan y eructan, añado.)
Así que las expectativas que pudiera generar la convocatoria tuvieron una semana más para crecer. Cualquier bicho político, como quien esto escribe, tenía su curiosidad, aunque se adivinara la sombra del CDeI.
Son importantes las expectativas en campaña, especialmente en la oposición. Quien gobierna puede presentar balance, tan trucado como para hablar de superávit, pero no puede renunciar a prometer lo que de ninguna manera está dispuesto a cumplir, esto es, también está obligado a generar expectativas. La oposición sólo puede ofrecerlas, y deben ser más creíbles que las promesas de quien gobierna, lo que puede parece fácil en el caso que nos ocupa, y sin embargo no lo es: quien gobierna siempre cuenta con la ventaja de lo hecho, por poco que sea. Se vota entre el balance y la expectativa. En todas las campañas soplan vientos de cambio por lo menos hasta el recuento de votos.
El jueves 5/11 a las 20:00 estoy en la Costanilla del Risquillo, marco incomparable y nada atípico para una reunión política. Hay alguna foto de campaña en sus escalones, recuerdo. Hay entre cuarenta (mi cálculo) y sesenta personas (cálculo de Hoy al Día); uno de los asistentes cuenta treinta personas. Conclusión: no se puede hablar de multitud, sí de concentración, de cierta concurrencia. Creo que la organización del acto barajaba estas cifras, por el escenario elegido.
Hay caras conocidas: Ángela García Jurado, candidata del CDeI en las últimas elecciones municipales. Y Gerardo Arévalo, el concejal no adscrito, lo que puede significar que allí y en ese día se aclarará su futuro político (otra expectativa). Teresa Dueñas, Eladia y Juan, de la Plataforma de Mayores. Y algunas caras más que me suenan, todavía no sé de qué.
La maestra de ceremonias parece ser Ángela García, o por lo menos tiene el micro en la mano. Concede cinco minutos de cortesía antes de empezar, lo que aprovecho para pedir una cerveza. Después del primer trago, alguien se me acerca y se presenta: Juan Pedro Dueñas, excandidato de IU (1987, me enteraré al día siguiente) y del CDeI (no recuerdo fechas). Sigue mis disputas con Antonio Jimeno en Facebook. Es un político de la vieja escuela, de tono y maneras suaves, que creo que está orgulloso de no haber gritado ni siquiera en un mitin. Qué tiempos aquellos en que la política era diálogo, debate, no siempre se ha hecho política con el cuchillo en los dientes por un puñado de votos. La formalidad ha quedado actualmente para los despachos. En política siempre se decide entre bambalinas, por mucha transparencia y democracia que se gaste, y la negociación siempre exige mantener las formas, incluso los remilgos. Creo que Juan Pedro Dueñas se mueve mejor entre bambalinas que bajo los focos.
Tras la espera, Faustino Habas lee, alto y claro, lo que considero una exposición de motivos para la convocatoria. Se expone la penosa labor de gobierno con palabras como desidia, abandono, apatía. Creo que todas se han oído en los plenos municipales, casi tantas veces como fotos hay del señor alcalde. Hay, pues, coincidencia con las formaciones de la oposición en valorar la gestión municipal. Hay un llamamiento a la ciudadanía para revertir esta situación, que benévolamente podemos decir de estancamiento. Se buscan personas comprometidas con la democracia, la paz y el progreso. (No parece mucho pedir, incluso gente de VOX se autodefiniría así.) En una segunda etapa se unirían estas personas para dar forma a una formación política en cualquiera de las formas que permite la ley electoral vigente, que a su vez elaborarían una hoja de ruta, que conduciría a un programa político con el que gobernar o hacer oposición.
Estamos pues ante una declaración de intenciones antes que en la presentación de una alternativa política.
Ángela García toma el micro para leer el Manifiesto de la convocatoria, que es una descripción de la situación política local, panorámica y detallada, en la que vuelven a aparecer palabras conocidas por repetidas (desidia, apatía, abandono e inacción, por citar las más oídas). Invoca a la responsabilidad de la ciudadanía para revertir la situación.
Luego cede el micro y la palabra a la gente. Se inicia la primera asamblea del embrión del nuevo proyecto político, donde se va a comprobar que todo el mundo es consciente de la situación política y de que tiene ideas estupendas de cómo afrontarla.
Yo tengo estupendas ideas que llevo a las asambleas de IU. La última: una moción de reprobación a la gestión del señor alcalde. No se tuvo en cuenta, que es a lo que me he acostumbrado cuando tu participación política va más allá del voto: no todo suena igual de bien que en tu cabeza; más bien casi nada suena bien, en mi caso. Luego, como candidato, hay que acostumbrarse a que a tus ideas se les responda con aplausos dentro del partido y con abucheos fuera, cuando no con la más absoluta indiferencia. La política sigue siendo vocacional hasta que cotice en bolsa, uno de los objetivos neorreaccionarios. Sigue siendo una cuestión de determinación y de insistencia con la que te empujen tus convicciones.
Teresa Dueñas toma el micro y la palabra mientras se desvanece mi epifanía. Afirma que bajo este gobierno municipal se ha retrocedido en derechos y libertades, que se retomarán con la participación ciudadana. La ciudadanía es el parapeto contra los abusos de poder. Me lo apunto.
Luego interviene un señor empresario, al que Ángela llama Antonio. Una conversación posterior me hará caer en la cuenta de que es Antonio Molina, contertulio de COPE Pozoblanco. Descontento con el gobierno municipal y con el alcalde en particular, se propone convertir a Pozoblanco en referente comarcal, por encima de ideologías y con la colaboración entre distintas administraciones. Me parece que concibe el ayuntamiento como empresa y la política la reduce a la administración de una empresa. Todos los precedentes de empresarios dedicados a la política no son halagüeños: Jesús Gil, Berlusconi, Trump... El propio alcalde es un hombre de empresa que convierte los plenos municipales en jornadas de oficina, dejando siempre claro quién manda. El propio Antonio Molina reconoce que los plenos le aburren, quizá porque se han convertido en mero trámite. Se reducen a lo que un jefe autoritario te dice cuando protestas por el trabajo: esto es lo que hay, y si no te gusta te vas. Su diagnóstico de los problemas políticos locales parece reducirse a la falta de gestión, supongo que falta de gestión económica. A dos mayorías absolutas no se les puede reprochar falta de gestión política, incluso el señor alcalde puede presentarse como abanderado del orgullo tarugo sin despeinarse. Es más: una de las claves de su éxito es que ni se despeina ni se arruga ni se mancha. Lo que no anula mi juicio de que es un político muchísimo más valorado que valioso.
Luego toma la palabra Gerardo Arévalo, en calidad de Gerardo Arévalo: habla de lo que ha vivido (su ascenso y su caída del gobierno municipal y del PP) sin rencor. Quiere eludir el enfrentamiento personal, territorio tan propicio para el señor alcalde. Creo que es, a su estilo, otra reivindicación de la política de bambalinas, de negociación y de acuerdo. Poco después se va a despedir por su condición de padre de familia numerosa, y va a seguir dejando en el aire su futuro político.
Ángela García vuelve a tomar la palabra para pedir el compromiso de las y los presentes para mejorar la situación política, sin ningún miedo.
Después intervendrá Antonio García, empresario de Pozoblanco con acento madrileño, pues ha pasado muchos años fuera. Más allá de las buenas intenciones y de los objetivos considera que se necesita una herramienta de trabajo para el grupo. Él propone una página web de su autoría, en la que interesadas e interesados podrán exponer sus propuestas y su currículum. Se proclama un experto en la formación de equipos, y cree que su herramienta (sic) facilitará medir la idoneidad de candidatas y de candidatos, así como diluir cualquier pertenencia partidista (otra vez sic).
Ángela García retoma la palabra para recalcar lo difícil que es encontrar gente comprometida con un proyecto político, y recuerda las dificultades que, como candidata, tuvo para reunir a dieciséis personas más para formar su candidatura. Confiesa que su objetivo es constituir una agrupación de electores.
Benito García, fundador del CDeI y puede que creador de este embrión, tiene dudas de la viabilidad del proyecto.
Antonio García insiste en que su herramienta facilitará la labor. (Debe de sonar maravillosamente en su cabeza.)
Sabino (cineasta) quiere huir de los planteamientos políticos, supongo que para esquivar las discrepancias que generan. De cómo hacer política sin política presumía Franco y es una de las utopías que desarrolla la nueva ultraderecha, o la nueva derecha, o la Ilustración Oscura. No sé si Sabino va por ahí.
Antonio Molina interviene para establecer prioridades: lo primero es crear un equipo que elabore propuestas y luego la forma de hacer política.
Benito García insiste en que solo ve dos posibilidades para intervenir en asuntos públicos: o crear una agrupación de electores o participar en los partidos ya existentes. Para marcar más distancia con su criatura declara su condición de jubilado, su voluntad de no volver a ser representante político y a dejarse la piel (sic) apoyando a quienes apuesten por este proyecto político.
Juan Pedro Dueñas reitera la necesidad de crear un equipo y anuncia que hay una hoja para inscribirse. Descubro que, efectivamente, hay una hoja y un bolígrafo.
Jorge, la persona más joven (menos de treinta) afirma que no existe la palabra miedo para su generación, al menos en la cosa política. Su generación necesita nuevas formas de interacción y que no huelan a cerrado (sic).
Sabino vuelve a decir que hace falta un equipo.
Ángela reitera la necesidad de acabar la reunión con un mínimo de compromiso, reunirse esporádicamente y dar forma al proyecto. Hay voces que apuestan por el equipo primero, otras por la forma, tema que da mucho de sí, creando una especie de bucle.
Faustino Habas interrumpe para recapitular: formación de equipo, aportación de propuestas, perfilar el proyecto. Parece que hay acuerdo, así que es buen momento para irse.
Mientras camino a casa pienso en cómo resumiría lo vivido: una reunión de viejos políticos que nunca mueren y gente huérfana de opciones políticas. No estoy en ninguno de los dos casos. No me he apuntado.

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