Mayo será el mes de María, que no digo que no, pero las romerías se acumulan este domingo, 8 de junio: la de la virgen de Luna, la del Rocío (romería andaluza por excelencia) y la manifa del PP pidiendo elecciones anticipadas al grito de Mafia o Democracia . Todas manifestaciones de fe y ejemplo de devoción. Me gustan las romerías porque siempre me pillan lejos, muy lejos: tú vas a una romería, nunca te la encuentras como sí a una procesión si te despistas, por lo menos en Jerez: vas por la calle un 8 de junio y te sale un paso al encuentro, con el que sólo contaban la gente de la hermandad y alguna gente devota que pasaba por allí, o gente informadísima de la movida cofrade. A las romerías se acude, lo que es un acto de voluntad y, con estas calores, de sacrificio. Y si no vas pues tan contento, sin música estridente ni retumbante, ni dificultades para cruzar una calle ni riesgo de vomitar por el incienso: sí, soy uno de esos raros a los que el incienso les produce crisis de jaq...
Cuando la política no es obsesión ni fastidio, ¿qué es la política?