Hola, he vuelto. Lo sé, incumplo todas las normas para ser un buen bloguero, empezando por la regularidad. Entre los consejos que dan los buenos blogueros está en negrita, negrita y subrayado, negrita, subrayado y en mayúsculas: ESCRIBIR A DIARIO . Lo que está muy bien cuando el tiempo sobra, o lo parece. Lo cual es imposible cuando el tiempo falta o, peor, se pierde. El tiempo faltante (y también el perdido) se lo dedico a un libro, Hacia la estación de Finlandia , de Edmund Wilson ; a unas cuantas series, a algunas músicas... La política ha tenido momentos aparentemente fulgurantes, aparentemente trascendentes, que he ido archivando para leer o visionar con más calma. Y me he dado cuenta de que el fulgor y la trascendencia son más fruto de la inmediatez que de su importancia real: no hay acontecimiento político que resista más de una portada, ni genere debates que duren más de dos cervezas. Huracán Garzó...
Cuando la política no es obsesión ni fastidio, ¿qué es la política?