Poesía en el desfile Esta semana se celebró la Fiesta Nacional, antiguo Día de la Raza, algo menos rancio Día de la Hispanidad. Motivo de puente que despuebla la capital, donde se celebra el desfile militar tradicional junto con la no menos tradicional exhibición de insultos y abucheos al presidente del gobierno, muy competida si éste es de un partido de izquierdas, como es el caso. Al juntar los dos momentos me doy cuenta de que el desfile es una celebración reservada a las élites y al entregado público que las sostiene (ex-militares, ex-miembros y activos de las FFCCSE , familiares de l@s susodich@s, nostálgicos de otra época y los beneficiarios de la presente, que más o menos vienen a ser l@s mism@s). El ejército, más que protagonista, es otro figurante en el retrato de la nación-estado cuyo olor a naftalina tira de espaldas. Asomarse al pasado es posible cada doce de octubre. Mi problema es que el esplendor de la celebración aparecería si fuera capaz de ignorar la ...
Cuando la política no es obsesión ni fastidio, ¿qué es la política?