En política no hay ideología ni discurso concluyentes, esto es, irrebatibles. Lo irónico es que deben parecerlo para ser convincentes. Lo paradójico es que, cuanto más concluyentes parecen, más cuestionables resultan. En 1992 se publicó El fin de la Historia y el último hombre , de Francis Fukuyama; básicamente un certificado de defunción del comunismo (la URSS desapareció en 1991) y el anuncio de la hegemonía de la democracia liberal como único sistema político viable (o el único sistema político con algún tipo de dinamismo ). A su manera Margaret Thatcher lo resumió en una frase: There is no alternative (TINA), no tan lejana al No future punk si pertenecías a la parte nada favorecida por las políticas neoliberales: joven de clase trabajadora, con o sin formación académica sin salidas ni experiencia laboral demostrable, lo que en el mejor de los casos te convertía en aspirante a trabajos basura, casi siempre dentro de la economía sumergi...
Cuando la política no es obsesión ni fastidio, ¿qué es la política?