Tiene razón Antonio Jimeno : una chirigota local dejó caer, como remate de una de sus coplas, poder cagarse en la puñetera madre del alcalde. Pido disculpas por las dudas iniciales. Por lo visto, oído y leído, la desafortunada expresión ha pasado con más pena que gloria: casi nadie parece recordarla o haberla tenido en cuenta en los días posteriores, muchos hasta hoy. He intentado escuchar toda la letra (el contexto) donde se dejan caer los dos palabros y, sea por la calidad del sonido o por el forzado encaje entre letra y música que se da a veces, no logro entender algunos versos. Lo que me ocurre con otras agrupaciones carnavaleras en la propia Cai , pero también con la dicción de Najwa Nimri o la de María José Llergo, sin ir más lejos. En resumen: canciones o películas para mí incompletas que olvido con rapidez. El asunto también es interesante porque conduce a un tema tan manoseado como, me temo, irresoluble: los límites del humor, cu...
Cuando la política no es obsesión ni fastidio, ¿qué es la política?