1. Hace mucho tiempo que no tecleaba por aquí y, desde la última vez, ha pasado casi de todo en el mundo, en el país y en el municipio. Ca si dos meses después de mi última entrada es como si se hubiera acelerado el curso de la Historia y entráramos en un futuro incierto, aunque no imprevisto: la crisis energética que podría hacer colapsar a nuestra civilización parece que se materializa de nuevo, como en los años setenta . O incluso peor, porque a la crisis energética se le ha sumado la posible crisis alimentaria y el fantasma de la estanflación . Todo junto amenaza no sólo a la pervivencia de la economía global, sino a la misma existencia de la Unión Europea y su influencia en la política y economía mundiales. De pronto se advierte la fragilidad del proyecto europeo, por la dependencia energética (del gas ruso, especialmente), la dependencia militar de EE.UU y la dependencia de materias primas que aportan países satélites (¿alguien tenía idea de cuánto depen...
Cuando la política no es obsesión ni fastidio, ¿qué es la política?