Si no llega a ser por Antonio Jimeno, que tiene estos detallazos, no me habría enterado del aniversario de la muerte de Stalin. A propósito de un tweet del Secretario General de la Juventud Comunista y de la camiseta de Stalin que lleva el Secretario Político del PCA de Sevilla, lo hace en un momento en que se publica una de las biografías más completas y quizá también expiatoria (hasta cierto punto) del hombre de acero. No estaría de más recordar que el culto a la personalidad de Stalin lo condenó Khrushchev en su Discurso Secreto, tres años después de su muerte: los muy pérfidos comunistas soviéticos de entonces fueron mucho más lejos que toda la derecha española de ahora, siempre muy renuente -cuando no del todo contraria- a condenar los crímenes franquistas; además de liberal y demócrata de toda la vida, oyes. Pero mejor dejarse de comparaciones, que convierten en odioso a quien las hace.
Volviendo al 8M (mucho más polémico que el 5M), Juan Aperador me pasa este gráfico. De paso les recomiendo que no se pierdan su libro Pozoblanco bajo las bombas.
Sé que estamos haciendo arqueología (¡más de cuarenta años!) pero en el mundo libre por aquellas fechas (1980) continuaba la segunda ola del feminismo, cuyas reivindicaciones se centraban en la desigualdad no-oficial (de facto), la sexualidad, la familia, el trabajo y el derecho al aborto (¡gracias Wikipedia!). Lo cual viene a indicar que no era demasiado libre para las mujeres. Lo cual sigue estando pendiente. Lo cual quiere intentar arreglarlo el liberalismo voxoide sustituyendo
la celebración del Día Internacional de la Mujer por el Día de las
Víctimas del Coronavirus. Lo cual es marca de la casa de la derecha
patria: perseguir, condenar, censurar todo aquello de lo que no puede
apropiarse. Lo cual puede ser una de las causas por las que el régimen
del 78 hace aguas (mayores y menores). O no hay tal: solo la eterna
fiesta de la democracia.
Por convocar elecciones -fiesta top de la democracia- para el 14F (menos de un mes) al Govern catalán lo acusaron casi de fomentar otro brote pandémico. Pero Isabel Díaz Ayuso (IDA) las ha convocado para el 4 de mayo y andan los media afines copiándose las loas a la presidenta por su olfato político, su visión táctica, su sentido de la oportunidad y demás elogios de talla única que, si pasas de la cincuentena, no es que te resulten familiares, es que huelen a los restos de temporada reservados para el rey emérito.
Del ayusazo hay dos versiones: a) encuestas favorables hacen
pensar a IDA en la mayoría absoluta y b) que entró en pánico por los
líos de Murcia y Castilla-León. La versión b) parece la más verosímil,
porque casi simultáneamente PSOE y Más Madrid presentaron sendas
mociones de censura en la Mesa de la Asamblea de Madrid minutos después
del anuncio de Ayuso. Con lo cual hay otro lío: si hay convocatoria de
elecciones no hay mociones de censura y viceversa. Lo decidirán los
tribunales, lo que da una idea de la madurez democrática alcanzada en
España después de cuarenta y cinco años, lo que acojona bastante. El
mejor resumen lo ha dado un compañero recién llegado a la formación:
Entre tanto trasiego político el 11M pasa de puntillas, y de paso sentir vergüenza o indignación con las teorías conspiratorias de los de siempre.
Hoy se ha arreglado el lío de Murcia de una manera tan familiar que tamayazo es lo primero que se me ha venido a la cabeza. Lo segundo:
Lo que está dando de sí marzo.


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