Esto de ir por lana y salir trasquilado también puede ser ir a dar leña y volver chamuscado. Le pasó a Emilio Gómez hace unos días con unas video-homilías de las suyas: mucho amor al campo y a la tradición que te lleva en brazos a PP y a VOX; poca o ninguna simpatía por el gobierno, responsable primero o último de todo lo malo que acontece en cualquier parte del país.
Así que Emilio se echó al monte, no para apagar el fuego, sino para aventarlo en la dirección más conveniente: arriba, siempre hacia arriba (que diría la santa), en dirección Moncloa; y a lo ancho, siempre hacia lo ancho (que diría la santa again) para llevarse por delante a ecologistas y demás izquierdosos. Parafraseando a Manuel Fraga, sólo le queda por decir el campo es mío.
La cosa es que, además de arder el monte, se está quemando de nuevo la gestión pepera de los escenarios de crisis: en las comunidades autónomas como Castilla y León, Andalucía y Madrid, sus presidentes estaban de vacaciones, y algún consejero de Agricultura y Medio Ambiente también. Comprensible. Lo que no es comprensible es que siempre se toman su tiempo para volver, esto es, se hacen un Mazón y acaban gestionando sobre quemado, empezando por los pocos efectivos, mal equipados y peor pagados, por aquello de ahorrar gastos superfluos; y terminando por la asunción de responsabilidades: ¿cuándo se ha visto a un baranda del PP asumir las responsabilidades, tomar la iniciativa, anunciar qué se hace y qué se tiene previsto hacer ante una emergencia? La respuesta más trillada es que estamos en ello, pero estas cosas llevan su tiempo. Tarde o temprano tienen que recurrir al gobierno central para que se haga cargo del desastre, exigiendo su intervención para que no se note demasiado su incapacidad, pongamos Ayuso.
Según las encuestas gobernarán el país de la mano de VOX. Otro motivo más para perder el sueño.
Emilio Gómez se echó al monte para dirigir el fuego, siempre leal a quien le paga y a quien le va a pagar. Lo que no esperaba es tanta contestación en las redes sociales, tanta simpatía hacia los blancos de sus denuestos. Tampoco el estupendo artículo de Antonio Merino en su blog Solienses donde redarguye todo su discurso negacionista y posfacista de manera tan elegante como certera.
Otras dos video-homilías como estas y lo mismo hay que cerrar la COPE en Pozoblanco. Y, cómo no, también celebrarlo.
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