Enero está siendo un mes interesante, en el sentido de la célebre maldición china: repunte de contagios, borrasca Filomena, el aumento del recibo de la luz, la ominosa lista de cargos públicos que se vacunan irregularmente, VOX pide el Nobel de la Paz para Trump, que ayer se despidió de la presidencia de EEUU con My Way con música de fondo y la promesa / amenaza de volver pronto.
Pero lo peor es que Pablo Iglesias ha comparado a Puigdemont con los exiliados de la II República y si esto se consiente están en peligro la democracia, la memoria histórica y la supervivencia de la izquierda, no sé si por este orden. Tampoco sé si lo dijo como opinión personal, como opinión de su partido o como declaración institucional, si es que todo esto cabe en una entrevista. Tampoco sé si estoy disculpando a Pablo Iglesias o defendiendo a Puigdemont, ambas posturas alejadas de mi propósito, que es la libertad de cada cual a expresarse y a cargar con lo que expresa, que esto último como que no se tiene en cuenta mucho tiempo.
Mientras, voy a preguntar en qué campo de concentración ingresaron a Puigdemont, por si necesita algo.
Comentarios
Publicar un comentario