Se acabaron mis vacaciones y también la legislatura. Mis vacaciones tenían fecha de caducidad. La legislatura ha acabado con un ladrillazo, lo que ilustra su fragilidad. Maricarmen Abascal, anciana desahuciada, inició un movimiento de protesta en la calle que evoca al 15M. Es muy difícil sustraerse tanto a la esperanza como a la futura decepción, pero la presión impidió el desahucio y promovió la redacción de dos decretos: el Mari (presuntamente digerible por las derechas nacionalistas) y el Carmen (presuntamente indigerible por todas las derechas). Junts anunció horas antes su no a los dos decretos, pero parecía que podría cambiar por la presión de la acampada. El voto negativo al primer decreto, de alcance muy discreto si hablamos de socialdemocracia, se vivió como el final de la legislatura que es. "Hagan lo correcto porque la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan", dijo el presidente. Ni tan mal como profecía autocumplida,...
Cuando la política no es obsesión ni fastidio, ¿qué es la política?