Me había propuesto ver el último pleno municipal, dado que es fiesta, dado que no hay gran cosa que hacer, dado que la política local se manifiesta en el Pleno, máximo órgano de gobierno y de control del gobierno a su vez.
Pero aquí estoy, tecleando sin ninguna intención de ver el pleno, escuchando la lista de Spotify de Harry Hole, serie noruega de Netflix, basada en novelas de Jo Nesbø, que es músico amén de escritor, y al que tampoco le importarán mucho los plenos municipales de Pozoblanco, por noruego y porque seguramente estará a otras cosas que no son dedicar varias horas a un guion muy sobado, por previsible y exasperante.
El guion se llama aquí Orden del Día. En caso de mayoría absoluta, el orden del día plenario es aprobar lo que propone el gobierno, aprobar o rechazar mociones para las que no tienen competencias ni gobierno ni oposición, y contestar a las preguntas de la oposición con más o menos acierto.
Con algo de habilidad, un pleno municipal está despachado en un par de horas, sobre todo si la mayoría absoluta acompaña. En Pozoblanco tres horas y más son lo habitual, plenometrajes, discusiones políticas extenuantes que quieren ser exhaustivas: se enfatizan las discrepancias antes que conseguir acuerdos.
Se habla mucho entonces de la incapacidad de la oposición de hacer visibles sus propuestas, pero no escuchaba hablar demasiado de la incapacidad del gobierno de hacer asumibles las suyas hasta hace poco tiempo. Creo que hará falta algo más que emprender múltiples obras públicas en campaña electoral para otra mayoría absoluta.
En una de las asambleas de IU (al menos hay una cada mes) comenté que una mayoría absoluta termina por escándalos o por desgaste, o por una combinación de ambos. En el caso de los escándalos, el móvil habitual es la codicia por los fondos públicos, o por su mal uso continuado; en el caso del desgaste, la progresiva esclerotización de la acción del gobierno hasta estancarse. No hay política eficaz sin un caudal constante de ideas que respondan a las necesidades de la comunidad, a los desafíos que se presentan mientras se gobierna.
Síntomas de esclerosis: presupuestos repetitivos, sin apenas capacidad de inversión. La dependencia de diputación para grandes inversiones en un ayuntamiento que presume de deuda cero y de abundantes remanentes. En este último pleno, modificación extraordinaria de crédito antes de tener presupuestos aprobados. Una gestión presupuestaria más centrada en tapar goteras que en acertar en su planificación.
Los guiones de los plenos se debaten entre La historia más grande jamás contada y Solo ante el peligro: el alcalde resucita al final de la crucifixión, esto es, el pleno; o, con más frecuencia últimamente, el alcalde dispara matizaciones durante el turno de palabra de la oposición, escudado en la secretaria o en el interventor, para salvar su buen nombre, su honorabilidad o, lo más evidente, sus torpezas. La última: irregularidades en el pago de nóminas, concretamente el pago de complementos. Varias veces el señor alcalde matizó que no se cometió ninguna ilegalidad en el pago de nóminas, intentando desmontar la denuncia de Emmanuel Vioque (IU) de irregularidades en el pago de dichos complementos. Varias veces obligó al interventor a dejar clara la legalidad de la gestión, pero no pudo ni supo aclarar las irregularidades.
Luego de la refriega se aprobaron los presupuestos de 2026 o eso creo, con los votos del PP, que dan para aprobar lo que sea, más una modificación extraordinaria de crédito por unos cuatro millones, más o menos el importe del tan anunciado superávit, en realidad inversiones no ejecutadas del anterior presupuesto.
Antes de terminar el pleno, en el punto Ruegos y Preguntas, el señor alcalde quiso rematar a la oposición con una foto de dos sillas vacías, se supone que de Emmanuel Vioque (IU) y de Rafael Villarreal (PSOE), ausentes de una comisión de CONFEVAP, seguramente convocada de urgencia, marca de la casa.
Sí, vi el pleno al final. Me perdí casi tres capítulos de Harry Hole. No hubo ilegalidades en el pago de nóminas, sí irregularidades que se solucionarán en un plazo indeterminado, o en pocos días como anunció el señor alcalde, lo que refuerza todavía más la hipótesis del plazo sine die: la brevedad no es seña de identidad del gobierno municipal. Hubo dos sillas vacías en una reunión de CONFEVAP porque según el alcalde los dos portavoces de la oposición se negaron a asistir, a lo que Emmanuel Vioque respondió ¡miente! con el micro cerrado y al filo del cierre de la sesión.
En las películas americanas y en los plenos municipales siempre gana el bueno, que para eso es el más votado. En ambos casos se huele mucha trampa y mucho cartón.

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