Nuevo lío en el Área de Personal del Ayuntamiento de Pozoblanco: prórroga irregular en la contratación de un ayudante de sepulturero. Lo denuncia IU con un informe de Intervención que lo corrobora. Lo cuenta Julia López en Hoy al Día. Sería escandaloso si no sonara a costumbre.
El concejal de Personal, Manuel Fernández, también se explica en el mismo medio: "un error técnico que se está subsanando". Unas líneas más abajo se defiende: "no estoy eludiendo responsabilidades, ni culpando a nadie, ha sido un tema de una concatenación de errores, aunque cuando se aprobó esa prórroga se hizo con todos los informes favorables. Ahora, tras el informe solicitado por la oposición y realizado por la Intervención, se reconoce ese error y estamos esperando que se nos aporte la vía de solución para corregirlo".
Es decir: es un error fruto de una concatenación de errores, que han surgido por generación espontánea en un departamento municipal donde se dan las condiciones ambientales favorables para que los errores nazcan, se reproduzcan y se pasen por alto, como las telarañas en los techos. O se intenten subsanar sólo cuando se hacen públicos, esto es, cuando dan demasiado el cante y el personal, no sólo el de Personal, se pregunta qué demonios ha vuelto a pasar y por qué.
El señor concejal ha dado una explicación en la que reconoce un "error técnico", lo que descarta un "error político", que a su vez lo descarta automáticamente como responsable. Da más pistas que confirman la teoría aristotélica de la generación espontánea, refutada por Pasteur en 1864, pero no por el Departamento de Personal en 2026: "ha sido un tema de concatenación de errores", lo que también diluye las responsabilidades del personal técnico: una chominá da paso a otra chominá y así llegamos a otra gran metedura de pata, lo normal. Lo normal en una empresa a la que le queden dos chominás y media para irse a la quiebra, pero no en un organismo público donde todo procedimiento está regulado y donde el personal, en teoría, desde el cargo político hasta la persona recién incorporada, conoce las reglas, las aplica y se somete a ellas.
Convertir al Departamento de Personal en la Fuenteovejuna del error administrativo no es la mejor idea del cargo político al frente, porque así no se diluye la responsabilidad de una gestión plagada de errores, sino que tal gestión salpica a todos, lo que tampoco se ajusta a derecho: lo normal en un caso de error procedimental es averiguar quién y por qué ha cometidqo dicho error y en qué responsabilidades ha incurrido. El objetivo, más que culpabilizar a alguien, es impedir que el error se repita.
No se procede así en la Delegación de Personal, donde éste no es el primer ni único caso de contratación irregular. Hay una querella interpuesta por IU, que sigue una lentísima tramitación en el juzgado decano de la localidad, por la contratación y el pago de nóminas irregulares al hijo de la secretaria particular del señor alcalde. La denuncia llegó por las explicaciones insuficientes que dio el señor alcalde, que aludían a una "cadena de errores" y a "un informe favorable" como causa (¿le suena?); por el cierre en falso de una comisión de investigación en la que se concluyó, con los únicos votos del PP, que las responsabilidades recaían en la secretaria municipal y en un funcionario de Personal, y que ambos serían expedientados.
Sin embargo, la investigación de miembros de IU y de los servicios jurídicos de ésta, arrojaba irregularidades en la contratación en más de mil quinientos casos. Tan abultado número de casos sugiere algo más que reiterada negligencia: se adivina intención, lo que hace presumir un fin.
¿Y si ese fin fuera crear un fondo pesebrista de votos que asegurara la mayoría absoluta del PP durante mucho tiempo? Con más de mil estómagos agradecidos, el PP local partiría siempre con dos o tres concejalías de ventaja en cada convocatoria electoral.
Más que ante un error infrecuente y humanamente comprensible, estaríamos entonces ante una reincidencia intencional, sistemática. Ante un presunto dolo.

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