Hubo acuerdo, el último día, entre Podemos y las demás formaciones de Por Andalucía. Un acuerdo deseado por la cúpula de Podemos Andalucía y rechazado por la cúpula de Podemos nacional hasta anteayer. (Sumar es culpable.)
El "pacto de las pizzas" es una buena noticia con un electorado de izquierdas por debajo del 20%, como auguran las encuestas. Aquí las diferencias, siempre presentes y nunca insalvables, se pagan en votos y escaños.
El PP de Moreno Bonilla contaba con un electorado de izquierdas dividido que le podría dar una mayoría absoluta o una "mayoría tranquila" sin que los escaños de VOX pudieran ser necesarios para gobernar. Tras el pacto de izquierdas y la concentración de votos, este escenario ya no será posible.
Más buenas noticias: la ultraderecha parece que ha alcanzado su techo del 20% y retrocede su apoyo electoral, como el que consiguió el PP en 2022, lo que aleja la mayoría absoluta que parecía inevitable no hace tanto tiempo. Aumentan las posibilidades de un gobierno de izquierdas frente a un desgobierno de PP y VOX. Como socios la ultraderecha patria es menos fiable que Junts y ya es decir.
La multiplicación de Moreno Bonilla en desfiles procesionales y, previsiblemente, en todas las ferias que llegan es el síntoma de que un vuelco electoral es posible. Y el PSOE de Andalucía debe hacerse a la idea de que un cambio de gobierno no va a ser sólo un intercambio de sillones: un gobierno de izquierdas tiene que hacer política de izquierdas, no vale sólo con parecerlo.
Un vuelco electoral en Andalucía tendría otro posible efecto: el adelanto de las elecciones generales, con un candidato en el PP que sólo es aceptable como animal de compañía (de Ayuso).
El "pacto de las pizzas" es una buena noticia con un electorado de izquierdas por debajo del 20%, como auguran las encuestas. Aquí las diferencias, siempre presentes y nunca insalvables, se pagan en votos y escaños.
El PP de Moreno Bonilla contaba con un electorado de izquierdas dividido que le podría dar una mayoría absoluta o una "mayoría tranquila" sin que los escaños de VOX pudieran ser necesarios para gobernar. Tras el pacto de izquierdas y la concentración de votos, este escenario ya no será posible.
Más buenas noticias: la ultraderecha parece que ha alcanzado su techo del 20% y retrocede su apoyo electoral, como el que consiguió el PP en 2022, lo que aleja la mayoría absoluta que parecía inevitable no hace tanto tiempo. Aumentan las posibilidades de un gobierno de izquierdas frente a un desgobierno de PP y VOX. Como socios la ultraderecha patria es menos fiable que Junts y ya es decir.
La multiplicación de Moreno Bonilla en desfiles procesionales y, previsiblemente, en todas las ferias que llegan es el síntoma de que un vuelco electoral es posible. Y el PSOE de Andalucía debe hacerse a la idea de que un cambio de gobierno no va a ser sólo un intercambio de sillones: un gobierno de izquierdas tiene que hacer política de izquierdas, no vale sólo con parecerlo.
Un vuelco electoral en Andalucía tendría otro posible efecto: el adelanto de las elecciones generales, con un candidato en el PP que sólo es aceptable como animal de compañía (de Ayuso).
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