Sarah Santaolalla es una mujer muy atractiva que expone ideas muy contundentes contra la derecha patria. Tan contundentes que afectan a la derecha política y a la derecha mediática más de lo soportable, que a lo mejor no es mucho, o lo mismo es que las opiniones de Sarah Santaolalla tienen más impacto del que esperan, emitidas desde las cadenas públicas de televisión, que cuentan con muy buenos resultados de audiencia.
Han creído encontrar el talón de Aquiles de la tertuliana en su atractivo físico, concretamente en su escote, alfa y omega de su encanto personal según una parlamentaria pepera y según Fedeguico, también alfa y omega, según se mire, de la derecha eterna, ya que no podemos llamarla derecha incorrupta por razones obvias. Es el mito de la rubia tonta que persiguió a Marilyn Monroe hasta la tumba, la nunca enunciada ley de la física que afirma que una mujer con un gran atractivo físico no tiene ningún otro encanto ni don para andar por la vida.
Toda está historia quedaría en anécdota propia del feminismo very typical de la derecha patriotera, algo en lo que se detiene la voz deslustradora de la derecha local, Antonio Jimeno, alias Jamenei, que sabe muy bien qué es una mujer (atención al pronombre relativo) y cómo tratarla, si uno hace caso de sus publicaciones. Sería un asunto frívolo si no fuera porque incluye el acostumbrado acoso en redes sociales y una pintada con amenaza de muerte en el monumento a las Trece Rosas, algo que Jamenei elude mencionar.
Quien ha vivido algunos años, como quien esto escribe, sabe que la parte ultra de la derecha patriotera es de amenaza fácil, como heredera de la dictadura cruel que es. Hace cuarenta años alguien amenazaba con fusilarme si algún día la derecha tomaba el poder, y a mí me daba la risa floja por la conclusión lógica de la amenaza. Hoy esa parte ultra está creciendo en número de votos y seguramente lo hará también en impunidad, así que el asunto ya no tiene tanta gracia. Menos si se piensa que a la santísima trinidad patriotera (PP, VOX y SALF) se une Noviembre Nacional para formar un cuarteto nada carnavalero y sí bastante inquietante.



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