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El combate del siglo

Esto de viajar en transportes colectivos es una odisea en la que abunda el tiempo muerto, que da para curiosear y perderse por destinos intermedios, pensar largo y tendido, dar miles de pasos por puro placer, leer en un banco de algún parque, comprobar que entre moneda y moneda que recibe alguien que mendiga puede pasar la eternidad de una hora. Y si uno llega sin querer a la impaciencia o la desesperación puede hacer cualquier tontería…


Como escuchar la tertulia de COPE Pozoblanco. Pero, para no faltar a la verdad, no llegué por impaciencia o desesperación, sino porque me avisaron de que en la tertulia del martes 26 iba a intervenir Miguel Calero, coordinador comarcal de IU, excoordinador local; sin ninguna duda el político más longevo de Pozoblanco en activo y también, por qué no, el más cuestionado dentro y fuera de su partido. Tenía todo el tiempo del mundo, unas cuatro horas por delante, y una curiosidad morbosa.





La curiosidad morbosa viene de lejos: Antonio Jimeno, el archiconocido, el megainfluyente, el incontrovertible autor de Sociedades Binarias, se iba a merendar a Miguel Calero, como pedía día sí y día también en sus publicaciones de Facebook desde meses atrás, tan seguro de sí mismo que incluso propuso debatir en la sede de IU Pozoblanco con todo aquel/aquella que quisiera, para merendarnos a todas y todos juntos o una a uno.


Lástima no ser un Norman Mailer para narrar otro combate del siglo, como aquel que enfrentó a Muhammad Ali y George Foreman. Iba a ser testigo, de oídas, de una victoria histórica (por fin algo histórico que no protagoniza nuestro alcalde) o de una derrota que hundiría a la izquierda local, comarcal, autonómica, nacional y mundial en la más absoluta de las miserias. Ser de izquierdas y enfrentarte a Jimeno tiene esta desventaja inicial: no sólo te enfrentas a él cargando con todas tus torpezas y todas tus miserias, sino también con todas las torpezas y miserias hasta llegar a Marx y Engels, miserias y torpezas habidas y por haber en todo el mundo. Un tsunami anticomunista cargado de erudición, fe y maniqueísmo capaz de llevarse al infierno hasta la mismísima momia de Lenin, algo que no ha conseguido casi medio siglo de capitalismo en la extinta URSS, hoy la Rusia de Putin.


Mientras con el sarcasmo llegaba al escenario anterior, con algo de realismo y de sensatez llegaba a otro más ajustado con la realidad: una tertulia local en una emisora local, con personas más o menos conocidas en la localidad, que iban a hablar de temas con más o menos trascendencia en el ámbito local.


Hay en la tertulia una serie de temas fijos que podríamos llamar mantras sin ningún remordimiento. El más habitual es el acoso e intento de derribo de la actividad ganadera comarcal por parte del gobierno central, la Unión Europea y las Naciones Unidas. Cada uno lo hace a su manera: el gobierno central con leyes muy restrictivas y una burocracia asfixiante; la Unión Europea con una reducción de la PAC y unas infames cuotas de producción; la ONU con la Agenda 2030, empeñada en destrozar la vida de la comarca a base de decrecimiento y economía sostenible para combatir el cambio climático, a su vez núcleo ideológico del comunismo, excepto para el todopoderoso Partido Comunista Chino, que está ejerciendo el capitalismo de la peor calaña.


Por suerte la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía están gobernadas por el Partido Popular y suponen un muro de contención, una resistencia activa a los sucios planes izquierdistas. Por suerte también en Pozoblanco hay una Mesta con micrófonos en la radio local, capaz de identificar y atacar al enemigo más conveniente, defendiendo tertulia tras tertulia una ganadería intensiva, inmaculada, e impune por la fuga de residuos, por la contaminación de los suelos y de las aguas.


Sin sarcasmo es más difícil, tedioso y largo de contar.


Empecé a escuchar la tertulia unos minutos después de haber empezado. Parece un directo pero no lo es. Justo cuando Miguel Calero le decía a Antonio Jimeno que estaba mintiendo, porque se había retrotraído al año 2011 y se había ido a Asturias, para recordar que IU apoyaba a CCOO para impedir un cierre desordenado de pozos de carbón que dejara a su suerte a las/los currelas. También se fue a Cádiz y al eterno conflicto de Navantia para concluir que IU apoyaba actividades contaminantes a la vez que demonizaba a la ganadería en Los Pedroches. Lo que es mucho concluir: porque IU defiende la supresión de las subcontrataciones en Navantia, que precarizan, y mucho, las condiciones de trabajo. A partir de ahí la tertulia se relajó mucho, aunque un comedido Miguel Calero tumbó algunos bulos que circulan en estos días de incendios, como la burocracia que impide prevenir los incendios, que es cumplir la ley y los plazos para podar y desbrozar, siempre en invierno; o la responsabilidad del gobierno central, que apoya a las comunidades autónomas afectadas por el fuego, que son las responsables de organizar y gestionar las labores de extinción. Lo que ha descubierto no pocas miserias, entre ellas la subcontratación de personal no cualificado, la falta de inversión, una gestión penosa en la que se llegó a pedir más medios aéreos que los disponibles en toda la UE. Por una vez, y sin que sirva de precedente, Bartolomé Fernández llegó por sí solo a la conclusión de que había habido más improvisación e inoperancia que buena gestión en la extinción de incendios, aunque antes intentó remontarse al Paleolítico (!) para explicarlo. Suerte que Emilio Gómez, muy correcto en el papel de moderador, cortó este remake de Érase una vez el hombre.


En cuanto a la demonización de la ganadería,  también asistió a la tertulia el alcalde de Alcaracejos, José Luis Cabrera (PSOE), tratando de defender la macrogranja que hay en su término municipal, empezando por la pregunta ¿qué es una macrogranja?, todo un concepto deletéreo. Trató de justificarla por la fuerte demanda, por la creación de puestos de trabajo (¿cinco, siete?), y las garantías del cumplimiento de la ley en cuanto a tratamiento de residuos. En una de las DANA’s que nos visitan la fosa de purines rebosó y vertió una buena parte de su contenido en dirección a un arroyo. Desconozco si hubo sanción.


Miguel Calero recordó la postura de IU en contra de la ganadería industrial, algo a lo que no le hace ascos la Mesta con micrófonos de COPE Pozoblanco. Algo a lo que tampoco hace ascos el alcalde de Alcaracejos. Entre el modelo catalán de ganadería industrial o el modelo de ganadería extensiva o semiestabulada, parece que se apuesta por el primero, aunque más de la mitad de municipios de Cataluña están ya clasificados como zonas vulnerables a nitratos, lo que supone que muchos de ellos no tengan agua potable y tengan que recurrir al agua embotellada (¿nos va sonando?). Tampoco parece tenerse en cuenta que con un censo porcino ya superior al número de habitantes (más de ocho millones) las macrogranjas consumen millones de litros al día, lo que supone un estrés hídrico que está llevando a la reducción de aguas para uso industrial o agrícola, así como restricciones en el consumo urbano.


La tertulia no fue más allá de un intercambio de pareceres, que es lo suyo. No hubo debate ni combate del siglo, si acaso la confirmación de que la derecha y la izquierda más neoliberal (o moderada) no le hace ascos a la ganadería industrial que conduce a las macrogranjas, frente al rechazo de IU. En cuanto a los incendios, la postura negacionista del cambio climático, habitual en la tertulia y muy bien representada por Antonio Jimeno, insistió en que el aumento de temperaturas no produce incendios. Miguel Calero (IU) adujo que las altas temperaturas favorecen la propagación del fuego hasta llegar a los incendios de sexta generación, capaces de alterar las condiciones de las capas altas de la atmósfera, lo que los hace más imprevisibles y, por tanto, más incontrolables.


En medio de la tertulia hubo desconexión para un boletín informativo que eludió el tema de los incendios todo lo que pudo, sacando a relucir el nuevo concierto catalán, al que daban por hecho a cambio de la aprobación de los presupuestos.


Van a ser necesarias mucha criminalización y demonización de las izquierdas para conservar la aplastante mayoría absoluta que le dan todas las encuestas a la derecha reaccionaria; todas menos el CIS, que siempre barre para casa.


Comentarios

  1. Qué bien tienes calado al Jamenei, un fachilla ( no llega a facha) travestido de ultraliberal, demagogo y sin abuela

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