Comienza el curso escolar, las temporadas televisivas y de streaming, llegan las novedades editoriales a las librerías, comienzan los ciclos políticos (local, autonómico, nacional, internacional); y me toca volver al tajo, lo que significa que este blog puede volver a hibernar: mis rutinas no me dejan mucho más tiempo que para dormitar y para ver -algo- la tele.
Septiembre es el inicio del año, aunque lo celebremos tres meses después. Esto debe de haberlo intuido Nicolás Maduro, presunto vencedor de las elecciones legislativas venezolanas, que ha decidido adelantar la Navidad al 1 de octubre, quizá para disimular su más que discutible triunfo electoral. Se me hace bola que personas tan relevantes y apreciadas por mi parte, como Enrique Santiago o Sebastián Pérez Gallardo, defiendan a semejante personaje, más cercano a un villano de cómic que a un estadista: no he conseguido explicarme ni que me expliquen el por qué.
El candidato de la oposición venezolana, Edmundo González, consiguió salir del país y que le fuera concedido el asilo político en España, por un gobierno sociocomunista y gracias a la intervención de Zapatero, siempre bajo sospecha para las derechas patrias (PP y VOX). La reacción del PP para agradecer el gesto ha sido presentar una proposición no de ley para exigir al gobierno que reconozca como presidente electo al líder de la oposición venezolana, sin esperar a la decisión de la Comisión Europea al respecto. La proposición no de ley consiguió el apoyo mayoritario del Congreso con los votos de PP, VOX, PNV y Coalición Canaria, lo que se ha entendido en medios (ultra)conservadores como una muestra de la debilidad del gobierno. La proposición no de ley no tiene más valor que el simbólico, así que ¿dónde está la debilidad?
En la política nacional no está tan claro que septiembre sea el inicio este año, expectantes gobierno y oposición hasta el primer martes después del primer lunes de noviembre, cuando electoras y electoras yanquis elegirán compromisarias y compromisarios que a su vez elegirán a la cuadragésima séptima presidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris; o a Trump, otra vez Master del Universo a cualquier precio, lo que acojona bastante. El último debate y las encuestas dan a la primera como favorita, pero ocurrió lo mismo con Hillary Clinton y el final ya se sabe. El próximo asalto al Capitolio puede que no lo hagan individuos ridículos pero peligrosos, sino gente ridícula y sin escrúpulos que conducirán al país y a sus aliados a una nueva edad de la penumbra.
Septiembre, sin embargo, ha dejado en la política nacional una imagen curiosa: la de Feijóo con sus presidentas y sus presidentes autonómicos a las puertas de un palacio alquilado, en un posado que recordaba a la tradicional y primera foto de un gobierno nacional recién constituido. Lo que se anunciaba era la unanimidad de las comunidades autónomas gobernadas por el PP contra la financiación singular de Cataluña. Lo que se ve en la foto es una parodia del gobierno nacional en el mejor de los casos; un quiero y no puedo en el peor. Si lo que se buscaba era el primer -y por tanto impactante- cartel electoral del nuevo curso político, creo que el resultado no puede ser más desalentador.
| Fuente: eldiario.es |
En la política local el anuncio del pregonero de la feria trajo el primer revuelo, más por la forma y el plazo de anunciarlo que por la persona elegida. Lo que creí una decisión personal del alcalde tiene un contrarrelato que no he podido contrastar. Lo que sigue, pues, es puro rumor y pura especulación: el Soro no era la primera opción, es posible que lo fuera alguien del clan Rivera (¿Cayetano?); incluso es posible que también se barajara una personalidad local, del mundo de la cultura, que lo rechazara por la premura de tiempo: el pregón no es sólo un discurso, también es su representación; de ahí la importancia para elegidas y elegidos de tener tiempo suficiente para prepararlo. Sea como sea, seguro que hay gente escribiendo un discurso y escenificándolo a marchas forzadas, lo que tendrá mucho mérito si resulta ser un pregón sonado, no digamos ya histórico. Ojalá se pague con la debida generosidad este esfuerzo, aunque sea con cargo a los remanentes de tesorería, como ya es costumbre.
Otra costumbre inveterada es que alguien solucione, palíe o apechugue con las torpezas del señor alcalde. ¿Alguien recuerda que se haya hecho responsable de alguno de sus muchos errores?, si bien hay un asunto que parece resistirse a esta norma: el caso del joven que estuvo en nómina municipal seis meses sin trabajar ni un solo día, haciendo realidad el sueño húmedo de todo currante de bien. La comisión de investigación que intenta aclarar el caso sigue sin concluirse, después de dos aplazamientos. Cada vez tienen más peso las palabras que Gerardo Arévalo pronunció en un pleno: será un juez de lo penal quien aclare el asunto.
La intención del señor alcalde, y por extensión la del gobierno municipal, por aclarar este caso no se puede decir que un ejercicio de transparencia: ya no se pasan listas de contratación mensual a la oposición, que las tiene que buscar en la jungla de decretos municipales (ventajas de gobernar con mayoría absoluta). No sé si será necesario recordar cómo se ejerce la oposición política en Pozoblanco y alrededores: generalmente gratis y sacrificando tiempo libre e incluso horas de sueño. No sé si ha quedado claro que con esta decisión, de la que el alcalde es el único responsable, lo que se intenta no es impedir que se vuelva a producir otra anomalía, sino ocultarla todo lo posible llegado el caso.
Todo esto queda en segundo plano cuando se anuncian inversiones de millones o de cientos de miles de euros que contrastan con la inercia que impulsa la acción de gobierno, como bien recuerda Antonio Jimeno en su blog para concluir que está inercia es una sensación gratuita. No explica el truco por el que las sensaciones gratuitas se convierten en percepciones reales. Pero es bien sencillo: se anuncian inversiones a bombo y platillo que no se ejecutan o se realizan de manera parcial, con excepción de los proyectos financiados por organismos externos (Diputación, etc) cuya fecha de ejecución es inaplazable, esto es, conllevan penalizaciones si se incumplen los plazos, como sucedió en su momento con las obras del Risquillo. Tampoco importa demasiado que en los presupuestos los gastos superen a los ingresos porque nunca se ejecutan en su totalidad. Y si al final los presupuestos son deficitarios siempre quedarán las reservas de tesorería, que garantizan la imagen de una buena gestión. Por suerte se vuelve a implantar el límite de gasto en ayuntamientos, lo que puede suponer el embargo del bombo propagandístico. Y puede que también del platillo.
La política local sigue prometiendo revuelo en su campaña electoral permanente, esto es, un estado de crispación cuyo objetivo es distinguir dos bloques diferenciados: las partidarias y partidarios del gobierno municipal y sus detractoras y detractores, entiéndase oposición. Esta trinchera le asegura entre un 50% - 55% de los votos al PP, lo que garantiza su mayoría absoluta. Pero esta crispación no es real, no se proyectan estas posiciones irreconciliables en la calle ni en el trato cotidiano con el oponente político, aunque el gobierno municipal se esfuerce en escenificarla en cada pleno.
Hasta pronto o hasta más ver.
Siento decirte querido amigo que si no has entendido por qué Maduro es más un héroe que un villano, es que ya has caído en las garras del pensamiento único y debes de cambiar tus lecturas. Por lo demás la Kamala es más de lo mismo de los derechistas demócratas yankees, igual que Clinton u Obama. Si gana las elecciones, no dudará como sus predecesores en bombardear cualquier país musulmán. Claro que algo más cuerda está que el tarado de Trump. Ahí de acuerdo.
ResponderEliminarRespecto al Feijoó y su troupe, que decir, les interesa Venezuela como a mí un sermón del obispo de Córdoba. Su única misión es, dicho en román paladino, es dar por culo. No da más de si. Para finalizar, si los acólitos de Santiago Cabello y sus milagros no se han caído ya del caballo es que viven en los mundo de Yupi o en un orgasmo infinito producido por cualquier sustancia adictiva.