No falla: las ansias de protagonismo del señor alcalde conducen casi siempre a resultados desastrosos. Lo del pregón no pregón (gracias, Julia López) no iba a ser menos: anunciado el pregonero a los medios antes que a la oposición hace apenas un par de semanas, imaginé que al menos alguien escribiría un discurso y alguien lo pondría en escena a marchas forzadas. La labor parece habérsele encargado a Emilio Gómez, fiel escudero del gobernante, voz de Pozoblanco (por aquello de las concesiones de frecuencias radiofónicas) y entusiasta defensor de un ruralismo en el que caben todos los tópicos, pero en el que quizá no quepa un futuro posible ni amable.
Ha elegido Emilio Gómez el formato de entrevista (lógico) a un señor que parece mayor de lo que es (sólo dos años mayor que yo, que peino canas pero que todavía pateo las calles con cierta soltura), para perpetrar un ejercicio de memoria trágica y a la vez elogio del toreo. Ha estado fino el señor Emilio y ha colocado su libro y otro que no distingo a la vista (la autopromoción que no falte). No ha faltado toda la exaltación posible del acervo local por parte de Vicente Ruiz El Soro, como es debido, que es ocasión para reafirmar la identidad geográfica como parte indisoluble de la propia condición humana. Más o menos eso es un pregón: recordar de dónde eres y que eso te hace ser como eres.
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| Fuente: Canal 54, Facebook |
Uno ha estado viendo una especie de El viaje a ninguna parte, entrañable homenaje de Fernán Gómez a los cómicos de la legua, a quienes se llevó el huracán de la modernidad como ahora se está llevando a la tauromaquia, aunque esta vez planteado con prisas y conducido sin demasiada maestría. Más que simpatía por un mundo perdido me invade el cansino tedio de un mundo condenado, aunque se resista, a desaparecer. Hay que ser muy taurino para no haber sentido, a ratos, vergüenza ajena.
Seguro que en los próximos días el señor alcalde suelta que ha sido un pregón histórico y uno se puede permitir el alivio de la risa. Uno diría que Santiago Cabello está empeñado en pasar a la Historia local y puede que lo consiga, a base de pisar todos los charcos sin que nadie se queje de las salpicaduras.
Les deseo a lectoras y lectores de estas líneas una estupenda feria. Para contribuir a este fin me permito recomendarles una visita (o las que se tercien) a la caseta de Izquierda Unida y a su Rincón Cubano. Lo más seguro es que allí no encontrarán a ningún contertulio de la tertulia política de la COPE y disfrutarán de buena oferta gastronómica y mejor ambiente. Todo son ventajas.

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