Me enteré vía Whatsapp de que habían aparecido unas pintadas contra el alcalde en varios puntos de la ciudad. Casi con la misma rapidez con la que se hicieron usando una plantilla, el personal de limpieza las borró en lo que, con toda la sorna de la que soy capaz, podría pasar por acción antiterrorista. Da igual: la pasquinada desapareció de las calles pero se multiplicó en las redes sociales, lo normal cuando un suceso alcanza cierta notoriedad y se busca un efecto Streisand. Difícil de encontrar mejor ejemplo de no dar una a derechas en caso contrario.
A la vez que me enteraba de la existencia de las pintadas se planteó cierto debate: ¿condenar, no condenar? ¿Vandalismo o artivismo? Confieso que el mensaje me hizo reír y que las pintadas están bien hechas, aunque hayan durado menos en las paredes que la oposición venezolana en el primer plano de la actualidad. No ha estado mal la risa como recurso crítico, especialmente cuando la crítica política y la labor sindical en el ayuntamiento es un asunto complicado, casi imposible a veces. Ventajas de la mayoría absoluta, que permite en los plenos intervenciones dobles para el gobierno municipal mientras el secretario concede a ojo una respuesta de dos minutos como mucho a la oposición. Ventajas de la mayoría absoluta, que permite arrinconar el panel de información sindical -no vaya a ser que lo lea alguien- y que las protestas resbalen de las orejas al forro escrotal de quien manda, por si no ha quedado claro.
Lo que me lleva a hablar de la autoría de la pasquinada. Jimeno habla de un Banksy aficionadillo, torpe y cobarde, aunque hasta ahora es de lo mejor en pintadas que he visto por aquí. No es técnica exclusiva de Banksy el uso de plantillas: es rápido e impide identificar la autoría en caso de usar texto; abundaba en las paredes en los setenta y en los ochenta, cuando la cosa política y la cosa sindical eran semiclandestinas y no por falta de libertad, que ya éramos una democracia plena como la de hoy: era por si las represalias, también como las de hoy. Al autor o autora se le nota que las ha visto venir, sea en la lucha laboral o en la lucha política: alguien radical y peligroso que te puede matar a carcajadas o de indignación, según el lado que ocupes en esta historia.
Por Facebook han circulado teorías sobre quién ha sido que me parecen disparatadas: hay quien señala a VOX, cuando lo más artístico que he visto, atribuible a VOX, es pintar en la cartelería de las últimas elecciones municipales un punto rojo y chorreante en la frente de candidatos y candidatas… menos en el cartel de VOX. Hay quien cree que ha sido un acto de falsa bandera: el propio PP para que luego el alcalde publique una de sus jeremiadas y una multitud de palmeros y de palmeras acuda en su socorro.
Pero resulta imposible que el alcalde se deje retratar por su lado malo o menos favorecedor: hay cientos de fotos que lo demuestran.

Ya se podrían arreglar mucho cosas, con la misma celeridad.
ResponderEliminarMuchas gracias por su comentario, es usted la primera persona que visita mi blog y deja su opinión.
ResponderEliminarMuchísimas gracias.