Domingo 8
(...) clasismo, machismo, racismo, autoritarismo, violencia y negacionismo. Breve glosa para cada una. Clasismo: la ultraderecha sirve sin fisuras y de la manera más radical a los intereses de los ricos; son, según queramos ser más amables o ásperos, sus lacayos o sus perros. Machismo: la punta de lanza de su guerra cultural es combatir los avances que se vinieron dando en la igualdad de género (de derechos y de roles sociales y familiares). Racismo: uno de los afanes más reconocibles de la ultraderecha consiste en señalar a grupos humanos de raza o procedencia identificable como responsables de males socioeconómicos reales o de problemas inventados. Autoritarismo: la actual ultraderecha no aspira a golpes de Estado, pero sí a un sistema sin separación de poderes, con prensa rígidamente controlada, cadenas caciquiles asfixiantes y sin opción real de alternancia política. Violencia: aunque tácticamente ya no quieren el poder a tiros y bombazos, todas sus propuestas se hacen con puños apretados y siempre dejan ver la acción agresiva como una opción (por supuesto, expresándola como acto defensivo). Negacionismo: son alérgicos al conocimiento, siempre siembran la desconfianza en el conocimiento y en los “estudiados” con conocimiento; la ciencia y la historia desmienten todos sus delirios y tienden a buscar un estado de cosas en que valga lo mismo lo que diga Nacho Cano de la colonización de América que lo que diga un historiador. Son seis buenas razones para caer mal. Y ningún avance en estas seis cosas es venial. Ya que hablamos de mi libro, permíteme repetir algo dicho en él: “Cada diputado que gane [la ultraderecha] lo pagará una mujer maltratada, un homosexual agredido, un grupo racial señalado, un servicio público degradado”.
Algunas horas después de leer la entrevista, se produjo en Brasil el asalto a las sedes del gobierno por partidari@s de Bolsonaro.
Lunes 9
Más que condenar el golpe de estado en Brasil, Feijóo se da un tibio barniz demócrata que no incomode a nadie a su derecha, llámense Díaz Ayuso o Abascal.
Días después el pobre hombre hablará de presidente cautivo, más como si le hablara al espejo que a la galería.
Pero las encuestas le sonríen, nunca más que un pequeño porcentaje de como máximo tres puntos sobre el odiadísimo Sánchez y siempre de la mano de VOX, que ha demostrado que, más que cogobernar, se maneja bien ejerciendo el chantaje.
Si no se equivocan los sondeos, sí que veremos un presidente cautivo, más incapaz que moderado, como ya bien sabemos l@s que curramos en Correos.
Martes 10

Voy a seguir presumiendo de candidato y, lo que es peor para las recalcitrantes derechas locales, creo que nos aguardan días de mucho presumir: más que vender milagros que luego devienen en realidades inviables (sí, la residencia de mayores; sí, la remodelación del mercado) ofrece entendimiento, integración, participación.
De nada sirve un futuro que se ofrece como un proyecto sin concretar, de nada sirve perseguir un futuro sin la participación de una amplia mayoría social que lo respalde.
No es una cuestión política, es sentido común.
R: Estamos elaborando una lista que vaya de la mano con el programa. Creo que hay tres factores fundamentales para estar en política, una es la formación, tanto académica como política; otra son las inquietudes, las preguntas que te haces; y la experiencia. Si no puedes tener experiencia adquirida porque no es posible te tienes que apoyar en la gente que la tiene, eso no significa que se establezcan tutelas ni patrias potestades sobre nadie, pero no se puede ir por la vida sin apoyarte en gente que necesitas. De lo contrario, nos enfrentamos a lo que estamos viviendo, cada cuatro años cambiamos a la gente y nos tiramos otros cuatro años hasta que nos enteramos de algo. Nosotros hacemos hincapié en la importancia de los partidos porque te aporta una formación que si no la traes de casa pueden ayudarte. Yo entiendo que la gente se aventure y tenga la motivación personal de poder encabezar un proyecto político, pero hay que ser consecuente con la realidad que vives, no solo valen las buenas acciones, hay que saber y para eso están las personas que tienen esa experiencia.
Miércoles 11
No hace mucho tiempo un compañero de trabajo me ponía un ejemplo de corrupción (¡también, todos son iguales!) en IU: los chanchullos de MercaSevilla y otros tantos que instruyó la superjueza Alaya. Una instrucción considerada implacable y ejemplar entonces y hoy plagada de irregularidades, si alguien se toma la molestia de leer la noticia al completo.
Lo que dudo: una de las tantas ventajas del lawfare, que tan bien aprovechan las derechas, es que condena al ostracismo o a la sospecha permanente al adversario político, aunque se demuestre lo contrario.
Rodrigo Torrijos tuvo que enfrentarse a cuatro procesos de los que salió absuelto y habla sin rencor, con alguna ironía de su experiencia. Es alguien más que digno de tener en cuenta.
Jueves 12
Se hunde el proyecto político de C's, tan escorado a la derecha que es indistinguible de PP o de VOX, incapaz de definir el espacio político de centro al que pretendía representar, ese mítico espacio político que tan bien entendieron Suárez o Felipe González, un socioliberalismo que ha intentado sin ningún éxito encabezar Edmundo Bal, a quien la nueva ejecutiva exige que acate el resultado o lo que es lo mismo: que deje de buscar el entendimiento con las fuerzas de izquierdas.
Nadie hablará de C's cuando se quede sin representación política. No creo que se recuerde algo más que su desorientación.
Sábado 14
No es nada agradable desayunar con esta noticia y no sólo por la bondad (casi nunca recompensada) del protagonista: cada cierto tiempo se lanza el globo sonda de retrasar la edad de jubilación, uno de tantos retrocesos sociales que nos dejó la reforma laboral de Báñez - virgen del Rocío y a la que tiende la corriente (neo) liberal del PSOE apenas toca poltrona ministerial. Es, también, lo que prometen las políticas económicas de PP y de VOX. Parece que l@s futur@s ancian@s que seremos estamos condenad@s a la caridad en vez de a la solidaridad intergeneracional. Y a una sociedad en la que el esplendor del capitalismo brillará sobre una miseria global.



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