El pasado jueves 15 de diciembre hubo rueda de prensa en la sede local de IU para presentar a nuestro candidato a la alcaldía de Pozoblanco, Emmanuel Vioque Gómez. El compañero Morales, que se encarga del asunto técnico de la comunicación, me pidió que asistiera para hacer unas fotos para redes sociales y demás.
Acudieron prácticamente todos los medios de comunicación de Pozoblanco, lo que siempre es de agradecer -y mucho- en una formación minoritaria como la nuestra.
El martes 13 hubo asamblea en la que elegimos a Emmanuel por unanimidad. Bromeé con Juan Aperador, Ape, sobre el resultado búlgaro de la votación en una asamblea mucho más concurrida que otras, las que preceden a los plenos municipales por ejemplo. Y, más en serio, me puse a pensar en qué difícil resulta encontrar en nuestra formación (y me temo que en las demás) personas dispuestas a encabezar proyectos políticos. Así que hemos tenido ración doble de suerte: un candidato joven con buena preparación académica y dispuesto a enfrentarse a los retos tan complicados que se presentan.
...tenemos ganas.
Y muchas, de dar un giro social a la política municipal, de fomentar la participación ciudadana en la gestión municipal, de mejorar las infraestructuras y los servicios no sólo del centro urbano, sino también y sobre todo de la periferia. Tenemos ganas, y muchas, de hacer todo lo posible para que Pozoblanco vuelva a ser un motor de crecimiento comarcal.
Sólo faltan los votos
En las últimas elecciones estuvimos muy cerca de no formar parte de la corporación municipal, veintipocos votos. En nuestro caso, lo de cada voto cuenta va más allá de ser una frase hecha con la que atemperar un triunfo o justificar una derrota: pervivir es una seña de identidad de IU. Hace falta mucha tenacidad para afrontar la escasez de medios para difundir nuestro programa. Hace falta mucha confianza en el propio proyecto político para plantear una oposición al gobierno municipal que lo haga descarrilar en cada pleno fuera de su habitual discurso autocomplaciente. Hace falta mucha paciencia para exigir al gobierno municipal y a su máximo responsable que responda de su gestión y encontrar el victimismo como única respuesta. (¿Aceptamos pandemia como justificante de incapacidad política?) Todo lo anteriormente expuesto creo que puede explicar la labor de nuestro concejal Miguel Calero en esta legislatura.
Las próximas elecciones municipales (también autonómicas) tienen otra dificultad añadida: las derechas van a querer convertirlas en un plebiscito contra el gobierno nacional. Esto significa que cuentan con sumar a su favor una cantidad decisiva de votos de castigo, descartados el efecto Feijóo y el crecimiento exponencial de VOX, formación con la que el PP nunca está dispuesto a negociar mientras dure cualquier campaña electoral, luego ya tal. Será también el último de sus intentos, hasta ahora desesperados, de acelerar su vuelta al poder con las mayorías absolutas que les hagan posible gobernar con absoluta impunidad.
Confío en que no caeremos en ese juego. Ahí va otra seña de identidad de IU a tener en cuenta: su marcado carácter municipalista. Hará falta mucho sentido común para centrar el debate en el ámbito municipal, buscar las respuestas que el gobierno municipal no da: ¿por qué la residencia de mayores era una promesa electoral imbatible y ahora es un proyecto inviable?; ¿por qué se ha eternizado la demora en el pago a proveedores? ¿Se va a premiar con un voto de castigo a quien ha sumido la actividad del ayuntamiento en la más plena apatía?
Hará falta mucho sentido del humor para no caer en un escenario de polarización en el que las derechas sacan a pasear su lado victimista, los escenarios apocalípticos que no se han producido (nadie ha caricaturizado mejor al profeta Jonás que Feijóo).
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