Hace tanto tiempo que no paso por aquí que, más que actualidad, voy a teclear historia: histórica fue la primera mayoría absoluta del PP en las últimas elecciones andaluzas, que sustituyó al hito histórico anterior del primer gobierno del PP en la Junta de Andalucía. Tan trascendente momento lo recordó, como forma elegante de celebrar la victoria, uno de los apoderados del PP en el Crisanto Luna: nunca, hasta el 19 de junio de 2022, el PP había ganado en las mesas de este colegio electoral. Lo que me llevó a otro hito histórico de la política local: la victoria por mayoría absoluta del PP en las elecciones municipales de 2019.
La tentación de convertir a Juan Manuel Moreno (Juanma Moreno en sus fotos de perfil) y Santiago Cabello (Santi Cabello, ídem) en vidas paralelas es bastante fuerte, pero va a ser que no: el primero ha alcanzado su cima de popularidad y el segundo parece que comienza su descenso a la oposición o a la busca de pactos con vete a saber quién, porque a la derecha solo está VOX y no precisamente en su mejor momento. El presunto centro encarnado en C’s se desvanece por incapacidad manifiesta de diferenciar su mensaje (y por tanto su espacio) político de las derechas.
Se aproxima una campaña electoral para las municipales que a lo mejor no será histórica, lo cual es un alivio después de tanta historia protagonizada por la derecha, pero sí bastante interesante: a falta de la presentación oficial (u oficiosa) de candidaturas, Santiago Cabello (don Santiago en los plenos) parece ser el único candidato que repetirá. A falta de confirmación oficial (u oficiosa) parece que ninguna vieja gloria le disputará la alcaldía. Y aunque escuchando la tertulia se llegue a la conclusión de que existe un acusado desgaste del PP sin ¡glups! ninguna alternativa en la oposición que pueda aprovecharlo, creo que no es así: ¿llegará el fin de las relaciones públicas (en política importa más la persona que el partido, mantra que sólo escucho a conservador@s), de confundir caudillaje con liderazgo (lo que es también una muestra de falta de confianza en las propias fuerzas)? Ojalá.
Nota personal: echaré de menos a Rosario Rossi, la mejor oradora en los plenos: por su claridad y concisión (hacerse entender es mucho más importante y necesario que mostrar conocimiento y dominio de los temas); por ajustar siempre sus intervenciones al reloj (lo que no es nada fácil y siempre se agradece); por su aguante ante el insistente empeño de don Santiago en presentarla como atrapada por su pasado de compañera de gobierno (un intento más cansino y torpe que efectivo). Creo que ha estado siempre a la altura de su responsabilidad, como también creo que la cúpula provincial de su partido no ha estado a la altura de ella (remember el intento de emilianazo).
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