De vuelta
Septiembre ha pasado rapidísimo en mi caso: vacaciones. Y, más o menos desde mediados hasta finales de mes, sin datos ni capacidad de hacer llamadas con mi móvil allá donde no hubiera wifi. Lo que, lejos de ser una tragedia, ha sido otra parte del descanso. O una cura de desintoxicación.
Aun así llegaban noticias. Tomé algunas notas para no olvidarme de lo que pasaba en mi país desde un país vecino. Ahora la mayoría parecen bastante irrelevantes, perdida su inmediatez (algo así sucede con los discursos de Isabel Díaz Ayuso); excepto la erupción del volcán de La Palma, de cuyo inicio me enteré en portugués por la RTP3, lo que quiere decir que no me enteré de gran cosa. Lo que me recuerda el sentimiento de inferioridad que me causa escuchar a un portugués expresarse en un español por lo general bastante decente y no poder hacer otro tanto en portugués, como correspondería.
Los plenoplanos de Pozoblanco
El martes 14 hubo pleno ordinario, telemático, sin temas a tratar en el orden del día. Como el anterior. Como prácticamente los anteriores. Esto es parte de cómo el control y la fiscalización de los órganos de gobierno se complica para la oposición. Algo parecido ocurre con las actas de la Junta de Gobierno Local: llegan tarde a la oposición o no llegan. Lo que supone ignorar totalmente al 49,9% de los votantes de las últimas elecciones municipales.
Habrá que preguntarse entonces quién obstaculiza la labor política, quién polariza el debate político, quién enrarece el ambiente laboral en el ayuntamiento más transparente de España (jajejijoju).
Hace un mes Rosario Rossi (PSOE) denunció la situación. Miguel Calero (IU) no descarta recurrir a la vía judicial. ¿Estaría de más rogar en el turno de Ruegos y preguntas la inclusión, en el orden del día del próximo pleno, de los temas que quiere debatir la oposición? Para que quede constancia pública de que, al menos, la oposición lo intenta.
Superhéroe de barrio
Mientras nos perdíamos por el Alentejo, aquí (Pozoblanco) jarreaba. Por suerte las cabezas visibles del gobierno municipal siempre están alertas y siempre hay alguien que saca unas fotos y también alguien que las cuelga en Facebook. (A lo mejor todas son la misma persona, qué superpoderes no tendrán Santiago Cabello y Eduardo Lucena.)
Uno se podría dormir tranquilo pensando que siempre habrá un concejal que te desatasque las pocetillas cuando se aniegue tu calle. Seré muy tiquismiquis porque confío más en que, llegado el caso, aparezcan los servicios de limpieza con los medios adecuados. (Lo que seguramente no incluiría fotos, aunque el personal las merezca incluso en mayor medida.)
Más fotos
La paciencia se confunde muchas veces con la sumisión. Error: quien es paciente es tremendamente comprensivo porque es también igual de empático. Cuando se trata de alguien que cuida a uno de los suyos, toda su paciencia es inagotable para la persona que cuida, a la vez que, necesariamente, se exige que los medios que ponen los poderes públicos a su disposición lo estén a su debido tiempo.
Lo que no parece haber ocurrido con un alumno del IES Ricardo Delgado Vizcaíno que necesita cuidados especiales, no disponibles a principio de curso. Lo que (ya se sabe) se suele achacar a la situación de pandemia. Lo que ha llevado a los padres del alumno y a las personas que los apoyan a manifestarse a las puertas del instituto y a decidir no llevar a su hijo a clase hasta que se solucionara el problema.
Si el asunto no fuera tan serio podríamos jugar a ¿Dónde está Santi? Fácil: en estas fotos, en las que nadie sale favorecido, #santialcalde no está. (Nadie sale favorecido , porque los protagonistas de la foto seguro que no han querido tener que hacérsela.) No consta que haya realizado alguna gestión para acelerar la solución del problema, al parecer ya resuelto.
Pero siempre hay ocasiones para salir favorecido, esta vez como benefactor que reparte miles de mascarillas y agendas escolares que, si no las aporta él de su bolsillo, han salido de las cuentas municipales, esto es, de los impuestos que todas y todos pagamos.
Lo que quiero decir es que preferiría representantes públicos más preocupados por la gestión de los recursos municipales, más dispuestos al diálogo y menos narcisistas y dados al autobombo.
Si es que puede ser.



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