Iberosfera
La palabreja apareció por Twitter hace unos días. Y no, no es el conjunto de carnicerías y charcuterías de Pozoblanco, que es lo primero que he pensado y me ha hecho salivar. Tampoco es a terra do porco preto que dijo el senhor Manuel en su pequeño restaurante de Évora, antes de brindar por ella con licor de poleo. El palabro más o menos tiene un año: dicen que la pronunció Santiago Abascal en la moción de censura que promovió su partido y que demostró que, más que estadista, Abascal sigue siendo un perfecto político de sinecuras. (¿Un Toni Cantó con siglas de respaldo?)
Me temo que tampoco es idea suya (¿tiene alguna?): más bien parece obra de Rafael Bardají, supongo que responsable de la política exterior de VOX. Iberosfera equivale a Iberoamérica, pero dónde dejamos la innovación si empezamos así. ¿Y lo importante que es el conceto? Renombrar algo es una forma de apropiación, más o menos indebida, y de readecuación para los propios fines. Iberosfera es a VOX lo que libertad a Ayuso: términos vacíos y amplios para rellenar con lo que cada cual quiera.
Carta de Madrid
Santiago Abascal se fue a México a buscar apoyos para la Carta de Madrid, una especie de manifiesto en defensa de la libertad y la democracia en la iberosfera (sic). La defensa supongo que pasa por derribar los regímenes totalitarios de inspiración comunista, apoyados por el narcotráfico y terceros países. Todos ellos, bajo el paraguas de Cuba e iniciativas como el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, que se infiltran en los centros de poder para imponer su agenda ideológica. ¿Algo así como una Operación Cóndor II?
Si alguien cree que exagero, puede leerse las 100 medidas urgentes de VOX para España. Si cada suspensión, supresión, derogación, deportación, agravamiento de condenas, prohibición y un larguísimo etcétera represivo es un ejemplo de lo que es la libertad para VOX, creo que estamos hablando de un estado democrático declarado en estado de sitio.
La visita a México fue declarada institucional por el partido, lo que puede significar que Santiago Abascal acudió en calidad de diputado español y como tal fue recibido en el Senado mexicano, o bien sufriendo el síndrome Casado: acudir como presidente o vicepresidente in péctore de España y que lo tomaran por tal. Que no fue lo que pasó.
Lo que pasó fue que algunos senadores del PAN y del PRI firmaron la carta de Madrid y poco después fueron desautorizados por sus respectivos partidos o se vieron obligados a reconocer que lo hacían a título personal.
Habrá que preguntarse cuánto dinero público ha costado esta operación propagandística, vendida como institucional y saldada como el culo. Todo sea por la drástica reducción del gasto político (medida 35).
...y Cayetana
A falta de la contestación escrita por el gobierno, la respuesta de Antonio Maestre no tiene desperdicio:


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