Antonio Jimeno vuelve a disfrutar de mi desmoronamiento argumental, discursivo, ideológico. Un encanto al parecer compartido con tod@s l@s izquierdos@s habid@s y por haber. Una de tantas alegrías que da publicar en Internete es publicar las propias vergüenzas argumentales, discursivas, ideológicas, etc.
Aunque cuesta, vaya que sí, encontrar el momento de sentarse en la tranquilidad que proporciona la propiedad privada inviolable del hogar (sic), cuesta mucho más encontrar las palabras precisas en todos los casos para desmoronarse (o explicarse más bien) con toda la coherencia.
Lo que me debe de haber pasado en el caso de las amenazas a la concejala Inmaculada Reyes Cuadrado para que, según Antonio Jimeno, yo me haya dado cuenta de la bobada cínica más grande que la falta de higiene del Che Guevara (sic) que supone la consigna Hermana yo sí te creo.
Como no quiero causar ningún otro malentendido recomiendo este artículo de Patricia Reguero Ríos en El Salto, Hermana, yo sí te creo: cómo llevar la perspectiva de las víctimas de la calle a los juzgados, ampliamente basado en los estudios de Laura Redondo, psicóloga jurídica y forense que enseña e investiga en la universidad de Vigo.
Y también:
Lo que, más que bobada cínica, es una necesidad en el sistema judicial español, como se vio en el caso de la manada.
En cuanto al caso Reyes Cuadrado:
La señora Reyes Cuadrado recibió amenazas que no dudo en condenar y desear que sus efectos hayan sido superados, además de que se haya hecho justicia o, al menos, se esté haciendo.
La señora concejala Reyes Cuadrado intentó deslegitimar a la asociación feminista local Ventana Abierta al denunciar en el pleno de abril de este año no haber tenido apoyo de dicha asociación, en respuesta a una pregunta del concejal de IU Miguel Calero.
Aquí tengo que cuestionar la labor de la señora concejala, y no su testimonio personal. Primero porque no hay constancia, verbal o escrita, de que solicitara el apoyo de Ventana Abierta. Segundo, porque en vez de aportar datos, directamente (des)calificó a dicha asociación tildándola de secta, lo que puede valer como juicio personal, pero parece impropio de su cargo, que creo que exige más objetividad que la exhibida en su respuesta. Tercero, porque parece vetar de hecho a dicha asociación, como por ejemplo respondiendo fuera de plazo a la última solicitud de ésta. Cuarto, porque no pareció capaz de separar lo personal de lo profesional en su respuesta a Miguel Calero, lo que en mi opinión pone en cuestión su competencia para desempeñar el cargo.
No sé si me habré explicado (o desmoronado) apropiadamente, pero sí que me estoy repitiendo y no pretendo hacerlo ad infinitum. Por eso lo voy a dejar aquí, a la espera de alguna novedad.


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