Dado que la Libertad en persona (des)gobernará Madrid con una mano libre (la que ya no controla C's) y otra casi libre (la que controla VOX, que no tiene por qué ser necesaria para gobernar); dado que todo un exvicepresidente segundo terminó por ser un expolítico en activo después de la noche triste para la izquierda; dado que, ebrio de triunfalismo, Pablo Casado anunció un cambio de tendencia en el electorado que las encuestas parecen corroborar, aunque no de manera tan apabullante: tendría que gobernar mano a mano con VOX en el mejor de los casos; dado que cada día que pase el gobierno socialcomunista se va a cargar una red clientelar más, un privilegio fiscal más, un recorte más de derechos a la clase baja (precariado y demás chusma)... Como que ya está tardando mucho el gobierno en convocar elecciones para que las gane el PP. Por eso las exigió Pablo Casado, no ya como líder de la oposición, no ya como presidenciable, sino como el estadista que desmantelará el poco estado social construido en décadas, si es que una derrota electoral (poco probable ahora) no lo remedia.
Tantas prisas sólo se entienden si el cambio de tendencia electoral es sólo una ventana de oportunidad, no aquello que en los buenos tiempos del bipartidismo se llamaba alternancia: el gobierno se turnaba entre una izquierda neoliberal (PSOE) que intentaba una tibia defensa de lo público como parte de un incipiente estado social y una derecha neoliberal que creía tanto en el sector privado que le vendía lo público a precio de saldo. Ahora ya no hay alternancia, sino alternativas: coaliciones y acuerdos electorales entre los grandes partidos de siempre y partidos que aparecen y desaparecen en pocas legislaturas. Quizá se haya perdido estabilidad, pero se ha ganado en hacer política: buscar acuerdos, que incluso parecen imposibles de entrada, con fuerzas minoritarias que soportan la presión que supone gobernar o que unen fuerzas para hacer caer un gobierno.
Pablo Casado tiene bastante relleno su cartón de juego, pero no completo: no cuenta con apoyos suficientes en el Congreso para tumbar al gobierno y el tiempo puede jugar en su contra. También es posible que esta sea su última oportunidad de cantar bingo, si la Libertad en persona decide que Madrid se le ha quedado pequeña.
Pocos días después de escribir lo anterior aparecen los datos de desempleo de mayo y son bastante buenos. Lo que significa que el interés nacional y los intereses electorales de Pablo Casado no siempre van juntos, aunque insista en que así lo parezca.
Para colmo, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón investiga a Dolores de Cospedal y a su marido Ignacio López del Hierro por cohecho, malversación y tráfico de influencias dentro de la operación Kitchen. A este paso las mesas que recogen firmas contra los indultos del procés van a acabar por pedir firmas para indultar a la anterior cúpula del PP.
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