El jueves hubo pleno. Telemático. Extraordinario. Urgente. De infarto. Al menos 39 ciudadan@s lo siguieron conteniendo la respiración vía Facebook. Al menos una docena en la órbita de IU Pozoblanco.
El asunto: aprobar unos presupuestos municipales a la altura de las circunstancias pandémicas. Fuera del límite de gasto y del Plan de Estabilidad. 23M €. No se recaudan más de 15M € anuales, con lo que habrá que tirar de todo el remanente. Con lo que Pozoblanco se queda sin ahorros. ¿Quién podría negarse a su aprobación, si además lo presenta el gobierno municipal más encantador del siglo XXI?
Pues la oposición al completo. Esa aguafiestas, como más adelante vendrá a decir Eduardo Lucena en su calidad de portavoz del PP, se opone a la salvación de la economía, el bienestar de nuestra gente y el futuro de nuestro pueblo, Pozoblanco.
Más bien a lo que se opone es a comprometer un volumen de gasto sin las debidas garantías, y por eso los partidos de la oposición exigieron un compromiso por escrito al gobierno municipal para acometer los gastos más grandes y necesarios: la residencia de mayores y la remodelación del mercado. El gobierno alega que es un trámite innecesario, porque para eso está la memoria económica del presupuesto. Una respuesta tan convincente como la de que los niños vienen de París: hace falta cierta ingenuidad para creérsela. El alcalde propondrá que se apoye al presupuesto y una vez ejecutado la oposición reclame los errores e incumplimientos, con lo cual (el alcalde lo habrá pasado por alto, dada su bonhomía) será la oposición la responsable de haber dado un cheque en blanco al gobierno municipal y quedar en una posición bastante tonta cuando pida explicaciones. No haberte dejao, que dice la copla.
Tampoco ayuda a contar con la oposición que se la convoque para que aporten sugerencias y no se acepte ninguna. Que se le presente un día el presupuesto de más de cuatrocientas páginas y cuatro días después se le pida un voto a favor en el pleno. Eduardo Lucena rizará el rizo de la buena disposición al diálogo y para contrarrestar las quejas de la oposición por la escasez de tiempo afirmando que se les pasó el borrador a los demás partidos en noviembre de 2020 y que poco ha cambiado con la versión definitiva. Lo que quiere decir que las iniciativas de la oposición sobraban de antemano. Lástima: en los momentos difíciles es muy necesario el consenso, lograr un acuerdo general de necesidades y de prioridades y encontrar la manera común de afrontarlas.
La oposición lo ha intentado. El gobierno municipal ha decidido ignorar el ofrecimiento. Esperemos que esté a la altura cuando tenga que explicar un posible y temible fracaso.
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