El día de Reyes querría haber escrito sobre la cabalgata de reyes de Pozoblanco, que no se iba a celebrar pero al final sí, no porque hubiera un sesudo estudio de riesgos que aconsejara su celebración, sino porque en una página de Facebook -Pozoblanco Denuncia- hubo quejas de ciudadanos y ciudadanas indignadas por que sus hijos no vieran a los Reyes Magos y la ilusión se deshiciera; con lo cual los planes del gobierno de la Junta de salvar la navidad estarían en peligro; con lo cual la fe en dios y en la humanidad estarían en peligro; con lo cual la mayoría absoluta y la poltrona municipal podrían perderse...
El caso es que la cabalgata se celebró y, para ser más o menos improvisada, salió resultona y contentó al respetable de las redes sociales, además de ser un nuevo éxito propagandístico del gobierno municipal. A la espera de algún éxito en la gestión política, la imagen del alcalde y alrededores sigue virgen y mártir.
Querría haber escrito que me alegra que los niños de Pozoblanco vieran a sus reyes magos y que la oposición hubiera descubierto la herramienta de presión más poderosa que existe ahora mismo, Pozoblanco Denuncia: puede que el gobierno municipal sea insensible a la representación del electorado que no le votó, pero no a la página de quejas locales. La velocidad de propagación de las redes sociales y su impacto inmediato supera a todas las ruedas de prensa y comunicados oficiales que se emitan. También su carácter efímero: raro es el éxito que se celebre ni el fracaso que se deplore que dure más de veinticuatro horas en ese entorno.
Habrá que preguntarse a cuánto ascendió esquivar a Pozoblanco Denuncia y a qué velocidad disminuye el remanente de las arcas municipales. Las últimas noticias hablaban de un millón menos cada año.
Querría haber hablado de todo esto pero el asalto del Capitolio yanqui por una multitud de devotos de Trump lo oscureció todo. En los mentideros en los que me muevo se hablaba insistentemente de golpe de estado, lo cual me parece excesivo, especialmente cuando ves al chamán de QAnon o aquel hombrecillo vestido de hombre rata parapeteado tras un escudo antidisturbios.
Quizá se podría hablar de la última bufonada de Trump, a su vez máximo exponente del neoliberalismo. En España Isabel Díaz Ayuso se presenta como digna rival, aunque los más fervorosos devotos se encuentran en VOX. Mientras, el cronista oficioso de la derecha en esta localidad afirma que más bien somos los izquierdistas los que hemos perdido el norte, quizá por falta de lecturas edificantes (¿las obras completas de Jiménez Losantos?).


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