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Este soy yo

 Este soy yo

   

   y posiblemente también mi circunstancia.

    
   Hola, me llamo Juan Jesús, aunque me llaman de muchas formas (depende del sitio y de la ocasión). Actualmente se me conoce mayormente como Jota, también como Jesús al igual que en mi vida anterior me llamaban mi familia, mis amigos y mis compañer@s de trabajo de Correos, esa gran familia en la que entré hace más de dieciséis años y que ahora es solo una gran empresa, que a corto y medio plazo amenaza con convertirse en una trituradora de su mejor capital, esto es, sus trabajadoras y trabajadores (palabras inevitables con las que se presenta cualquier presidente de la empresa).
 
   Vivo en Pozoblanco pero no nací aquí sino en Jerez de la Frontera, un poco más al sur, donde viví hasta hace tres años. Si llegué a estas tierras es porque conocí y me enamoré de Marisa, que me abrió las puertas de su corazón y de su casa. Aquí sigo después de once años y de esta cursilería.

    Pozoblanco no es mal sitio para vivir. Prácticamente ningún sitio lo es, salvo aquellos en los que tu vida vale menos que la bala o el hambre que te matan. Aquí además existe el horizonte, un bien bastante escaso en las grandes ciudades. Al igual que un cielo claro que la luz artificial no empaña y que asombra al ojo urbanita por las innumerables estrellas que contiene. Sin olvidar al campo que nos rodea y por el que paseamos con nuestros perros, donde es posible todavía respirar una libertad atávica. También disfrutamos de la dehesa que se contempla a lo lejos, lugar donde no pasa el tiempo según la publicidad municipal y la propia experiencia.
 
    Tengo la intención de ser de Pozoblanco, que es ir más allá de estar en Pozoblanco. No sé si tengo tiempo ni aptitudes suficientes. Envidio a Marisa, que lleva más de media vida aquí por lo que nadie ni nada le resulta ya ajeno ni extraño.  
 
    Y aquí deberían terminar las formalidades.

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